Urge una discusión historiográfica, en colaboración con otras áreas del conocimiento, que valore el respeto y el reconocimiento de las diferentes formas de creencias religiosas, así como de quienes no profesan ninguna religión. Como advertía Marc Bloch (2001) en Apologia para la historia o el oficio de historiador, no se trata sólo de entender la fidelidad a una creencia, sino su historicidad. Los procesos que restringieron, potenciaron o estimularon sus configuraciones. Se trata de comprender los juegos de poder, los acuerdos y negociaciones, individuales o colectivos, que contribuyeron al desarrollo de los más distintos procesos históricos que moldean y son igualmente moldeados por la religión.

Publicado: 2021-11-22

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